Reportaje Especial

Una Perspectiva Sobre La Reunión En Copenhague Desde El Punto De Vista Del Agua

De Daniel Moss

¿Cómo puede una mejor administración de nuestra agua ayudar a enfriar el planeta? ¿Se logró hacer conexiones sobre temas del clima y el agua en las deliberaciones recientes en Copenhague?

Si tú eres como yo, solamente tienes el entendimiento de una persona común sobre la ecología y, en general, sobre la política global. Pero lo que sí sé es que las estrategias sobre como reducir el CO2 y la secuestración del carbono que fueron discutidas en Dinamarca — por ejemplo sobre cómo cuidar la selva tropical y evitar la desertificación — requerirán una gran cantidad de agua limpia.

¿Cómo puede una mejor administración de nuestra agua ayudar a enfriar el planeta? ¿Se logró hacer conexiones sobre temas del clima y el agua en las deliberaciones recientes en Copenhague?

Si tú eres como yo, solamente tienes el entendimiento de una persona común sobre la ecología y, en general, sobre la política global. Pero lo que sí sé es que las estrategias sobre como reducir el CO2 y la secuestración del carbono que fueron discutidas en Dinamarca — por ejemplo sobre cómo cuidar la selva tropical y evitar la desertificación — requerirán una gran cantidad de agua limpia.

Empiezo a entender que el papel que juega el agua en el cambio climático no se trata solamente de una adaptación al incremento de sequías e inundaciones. Antes de las discusiones en Copenhague, Michal Kravcik, hidrólogo eslovaco, dijo: "Mis expectativas son sencillas: incorporar en el Protocolo de Copenhague un mecanismo para utilizar el agua en la recuperación del clima . . . Hasta ahora, todas las iniciativas para encontrar una solución para el cambio climático abordan la reducción del CO2 exclusivamente."

Las investigaciones que ha realizado Kravcik sugieren que la estabilización del clima requiere que se asegure la absorción del agua en la tierra. Esta absorción y el subsiguiente recargamiento de las reservas del agua subterránea previenen que se seque el paisaje y permiten que el agua juegue su papel esencial en la regulación de la temperatura.

Lo que cada día está más claro es que no se puede separar la meta de llegar a 350 partes por millón de CO2 con la restauración cuidadosa y masiva de las cuencas debilitadas de la tierra. Y esto implica que hay que resolver preguntas peliagudas sobre a quién pertenece y quién gestiona nuestra agua en común, la que todos compartimos—una conversación que, lastimosamente, no hubo en Copenhague.

No es una queja: es lógico que el enfoque principal de los debates sobre el clima fuera la reducción de emisiones—y realmente trágico que las naciones no tomaran las medidas audaces necesarias en esta área. Pero el agua no puede quedar en la periferia de la conversación sobre el cambio climático durante mucho tiempo. Es demasiado importante para lograr que el clima de la tierra vuelva al equilibrio natural.

Nuestros intentos para corregir el clima, muy bien intencionados, se dañan porque no miramos la imagen completa. Es mucho más posible lograr salvarla si los pasos de remediación se basan en el principio básico de la ecología—la interrelación—y no en los distintos programas para el aire, el agua y la selva.
¿Cuáles son los pasos que podemos seguir para lograr una estrategia integral que estabilice el clima y reviva el papel crítico que el agua tiene que jugar en el enfriamiento del planeta? Aquí hay algunas ideas:

  1. Seguir trabajando con base en las investigaciones de Michal Kravcik. Es intuitivo que el agua facilita el enfriamiento—solamente tienes que pensar en como echas agua en el radiador de tu carro para enfriarlo. Pero vamos a enfocarnos en la contribución específica que el agua juega en el enfriamiento global para llegar a una meta específica en salud hidrológica—algo parecido a la meta tangible y alcanzable de la campaña que busca 350 partes por millón en el atmosfera.
  2. La salud hidrológica depende de cuencas saludables. Maude Barlow propone que declaremos que no solamente el agua, sino que las cuencas en sí, son una propiedad común para que los derechos de propiedad no creen problemas relacionados con la salud del ecosistema y un planeta enfriado con agua.
  3. Tenemos que combatir a aquellas estrategias para mitigar el cambio climático que no incluyan un entendimiento integral de los ecosistemas interdependientes del planeta. Por ejemplo, no tiene mucho sentido tener una estrategia de secuestración del carbono basada en la selva si no se salvaguarda el agua necesaria para la vida selvática.
  4. El hecho de asegurarse que haya suficiente agua para enfriar la tierra implica que tenemos que analizar el uso y abuso actual del agua. Tenemos que lograr que la industria, la agricultura y las municipalidades que cubren una área extensa por el uso sostenible del agua y los estándares de no contaminación se responsabilicen —esto podría simplemente implicar la implementación de normas que ya existen sobre el agua y la salud pública.
  5. Nuestras acciones tienen que ser informadas por un punto de vista global que valoré al agua como una propiedad común, algo que debe ser compartido por igual entre toda la humanidad y toda la naturaliza. Esto implica que hay que proponer modelos de propiedad y gestión del agua que sean compatibles con un concepto del agua en común, la que compartimos —mucha participación ciudadana y poca privatización.

Activistas que trabajan sobre el tema del agua, como Anil Naidoo del Blue Planet Project (Proyecto Planeta Azul), alzaron sus voces en Copenhague para hacer el vínculo entre el clima y el agua. La Declaración de Justicia para el Agua y el Clima para Copenhague nos llama a la acción diciendo, "Mientras que el abuso, sobre extracción y desplazamiento del agua para promover una economía global basada en el crecimiento ilimitado y el poder corporativo sea una causa principal del cambio climático…”

Claramente, hay mucho que aprender de la experiencia de Copenhague. Existe la oportunidad de tomar un momento y desarrollar nuevas estrategias. Gestionar que el agua sea una propiedad común es un paso importante hacia un clima saludable. No solamente tiene sentido en términos ecológicos, también puede tener sentido para la construcción del movimiento. Puedes imaginar el poder del movimiento del cambio climático cuando incluya no solamente a asociaciones de ingenieros del agua, sino también a seis billones de consumidores a nivel mundial.

Una versión de este artículo fue publicada anteriormente en Grist.