Estudios de Caso

Soluciones Para Gestionar el Agua

Caso 4: Suministro de Agua Gratuita en Sudáfrica

Introducción

La idea de suministrar un “mínimo vital” gratuito de agua potable a los hogares más pobres es convincente, ya que incorpora el principio según el cual los usuarios de agua más ricos subsidian el consumo básico de los pobres. Sin embargo, en Sudáfrica, la definición restringida de ese mínimo vital ha significado un paso atrás al status quo que mantiene las desigualdades. Agravado por el problema de los contadores de agua prepagos y otros mecanismos de limitación, los sudafricanos más pobres siguen luchando.

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case4.jpgEn el proceso previo a las elecciones de gobiernos locales en Sudáfrica en el año 2000, el gobierno nacional anunció que habría una política de “acceso gratuito al agua” en Sudáfrica a partir del 2001, suministrada por las autoridades municipales y financiada parcialmente por el gobierno nacional. La cantidad asignada fue de 6.000 litros por hogar por mes, calculados en base a una estimación de 25 litros por persona por día en hogar de ocho personas.

Puesto que la mayor parte de las municipalidades no estaba preparada para ello (y tampoco fueron consultadas), pasaron varios años antes que esta política se aplicara ampliamente, y todavía hoy hay algunas municipalidades que sólo suministran agua gratuita de manera parcial. También hay millones de personas sin ningún tipo de acceso al agua que no se pueden beneficiar de la política, o que usan grifos comunales, lo que dificulta cumplir con la asignación de agua gratuita.

La política de agua gratuita es parte de una reestructuración mayor de las tarifas del agua en Sudáfrica, ostensiblemente diseñada para que el precio del agua sea más “progresivo”. De hecho, la asignación gratuita de agua es el primer “bloque” de precios, y si el consumo supera los 6000 litros de agua por mes se cobra sobre la base de otros bloques de tarifas ascendentes. Como indica el gráfico a continuación, la estructura escalonada de tarifas es gratis en el primer bloque y aumenta por bloques de consumo. Los bloques más altos de precios tienen como objetivo subsidiar el agua “gratuita”, y al mismo tiempo actúa como un incentivo para no malgastar el agua. (La línea A indica los costos marginales de producción).

Teóricamente, todos los hogares reciben un abastecimiento gratuito de agua vital, subsidiado por bloques de tarifas ascendentes que penalizan a los hogares más ricos y actúan como una herramienta de gestión y control de la demanda. En la práctica, se ha demostrado que el volumen de agua gratuita es inadecuado para la mayoría de los hogares de bajos ingresos, obligándolos a formar parte del segundo o tercer bloque de consumo, a menudo generando facturas de consumo de agua más altas que las que pagaban los hogares antes de la introducción del agua “gratuita”. Esto se debe en parte al gran aumento de las tarifas en el segundo y tercer bloque. En algunos casos, los hogares deben pagar por el bloque gratuito si consumen una gota más de los 6000 litros. Los hogares que no pueden pagarlo, se ven obligadas a limitar su consumo a 6000 litros.

En la mayoría de los casos la asignación de agua gratuita ha sido universal –en gran parte porque se asume que el costo de evaluar la situación económica de cada hogar supera lo que se ahorraría en caso de excluir del suministro gratuito a quienes tienen poder adquisitivo suficiente para pagar- pero en algunas municipalidades se introdujeron políticas de indigencia que han redundado en decisiones políticas y sociales que escinden y enemistan a la comunidad al tratar de identificar cuáles hogares son “lo suficientemente pobres” para recibir agua gratuita.

En aquellos casos en que los hogares consumen más que la asignación gratuita de agua pero no pagan las cantidades usadas por encima de ese umbral, las municipalidades introdujeron dispositivos para detener el flujo de agua en 6000 litros o limitar el flujo diario de agua para que sea imposible usar más de 6000 litros por mes, o simplemente cortan el abastecimiento de agua.

Debido a las consecuencias políticas asociadas a los cortes y dispositivos de limitación, muchas municipalidades han estado introduciendo contadores de agua prepagos que suministran la asignación gratuita de agua pero detienen el flujo si el agua no se compra previamente, trasladando así de hecho el acto de la desconexión del servicio a los propios hogares.

En conclusión, aunque se aproxima al concepto de Bienes Comunes al proveerle a muchos hogares en Sudáfrica abastecimiento vital de agua, el agua gratuita debe ser vista como parte de un paquete mayor de mercantilización del agua, que incluye la introducción de despiadados sistemas de aplicación y recuperación de costos que siguen tendiendo a beneficiar a los hogares de altos ingresos y la industria a costa de los hogares de bajos ingresos.

Preguntas

  • ¿Qué formas de consulta y gestión participativa pueden garantizar que los sistemas de precios “progresivos” o escalonados sean realmente progresistas?
  • ¿Debería acaso el movimiento de justicia por el agua incorporar alguna forma de recuperación de costos? Si es así, ¿cómo podríamos utilizar los subsidios cruzados para gravar a los consumidores más grandes, evitar seguir excluyendo a los pobres, y evitar seguir fortaleciendo los privilegios de las elites y las empresas?
  • ¿Cómo luchamos contra la mercantilización del agua para que no se la considere simplemente como un producto más que se compra y se vende?
  • ¿Cómo le garantizamos a la naturaleza la cantidad y calidad de agua necesarias para la supervivencia de los ecosistemas?

Notas y Enlaces