Estudios de Caso

Soluciones Para Gestionar el Agua

Caso 7: La ‘Acequia’ Como Sistema de Riego y Gestión del Agua

Introducción

Las prácticas indígenas de manejo y gestión del agua están arraigadas en siglos – cuando no milenios – de conocimiento compartido y conservado y una cultura adaptada a condiciones climáticas específicas. A menudo, dichos sistemas reflejan nociones del agua completamente diferentes a aquellas reflejadas en las culturas del Norte con economías capitalistas.

large_case7.jpgEn toda la región andina de América del Sur, pasando por América Central y hasta el sudoeste de Estados Unidos, se viene practicando desde hace siglos un sistema de control y manejo comunitario de los sistemas de riego conocido como “acequias”, originalmente importado de España, donde a su vez se lo adaptó de tradiciones ancestrales del África y Oriente Medio, y cuyos orígenes parecen remontarse a antiguas prácticas ibéricas y romanas. Como sistema de control y responsabilidad colectiva por los sistemas de riego en tierras secas y regiones desérticas, las acequias se adaptaron para uso de las comunidades indígenas y es un ejemplo de una forma de gestión comunitaria de los recursos hídricos para la agricultura y el sustento.

Las acequias implican derechos y responsabilidades cuidadosamente construidos para aquellos que son parte del sistema de gestión de propiedad común que incluye todos los aspectos asociados al desvío, asignación y uso, así como la reutilización y recarga de los recursos hídricos (Brown y Rivera, 2000). Rutgerd Boelens explica que en la región andina, la noción del derecho al agua va más allá de los términos definidos de acceso y uso hasta abarcar incluso el derecho al control democrático de la gestión de los recursos hídricos (Boelens, 2006). En los Andes, por ejemplo, los pueblos indígenas utilizan los sistemas de riego colectivamente controlados como cimiento del papel dominante que desempeñan en la producción agrícola para satisfacer las necesidades de seguridad alimentaria nacional, al mismo tiempo que son constantemente los miembros más marginados y empobrecidos de las sociedades andinas. En este contexto, y en todos los ámbitos donde aun existen dichos sistemas de riego, los derechos de los pueblos indígenas a controlar el agua para el bien público están permanentemente amenazados por otros imperativos jurídicos sobre el agua que no respetan su uso sustentable ni la autonomía cultural y los sistemas legales indígenas.

En Nuevo México (EEUU), donde la legislación estadual protege las acequias y los derechos de sus usuarios como una prioridad fundada en el principio de que “los primeros que llegan son los primeros que usan”, algunos casos no resueltos de asignación de derechos estaduales sobre el agua han puesto de relieve las tensiones entre los derechos de los colonos y los derechos de los indígenas al agua. Los campesinos de habla hispana enfrentan barreras idiomáticas a la hora de presentar o encarar quejas formales debido al predominio del idioma inglés en el sistema jurídico a través del cual deben litigar sus casos, al mismo tiempo que hacen frente a la marginación y exclusión social a la que están sometidos, una tendencia que ha sido documentada por los trabajadores de los servicios de asesoría legal de la región. (Meinzen-Dick & Pradhan, 2005).

Las Asociaciones de Acequias de Nuevo México enfrentan además otras tensiones, como queda reflejado en los casos recientes que contraponen a esa tradición legal con el ordenamiento jurídico estadual y nacional. Una ley estadual de 2003 le dio a las Asociaciones de Acequias de Nuevo México el derecho a denegar solicitudes de transferencias de agua de sus miembros. En un caso presentado ante una corte de distrito en septiembre de 2007, dos abogados de diferentes demandantes argumentaron que esa ley estadual viola la constitución de Estados Unidos, suponiendo que así podrían abatir dicha ley y obligar a las Asociaciones de Acequias a violar sus propias normas al verse inhabilitadas para frenar las transferencias de agua de los canales de riego bajo su control. En uno de los casos, el demandante quería desviar el agua para una nueva zona residencial cerca de Española. En el otro caso, 49 miembros de la asociación local de Acequias que controla la Acequia del Gavilán decidieron en contra de la transferencia de agua, que sólo contaba con el apoyo de un miembro, el demandante, quien ahora pretende anular la autoridad de la asociación en los tribunales. El demandante, que preferiría que en lugar de las asociaciones de acequia fuese un ingeniero del estado quien tuviera la autoridad para decidir sobre las transferencias de agua, argumenta que el agua está sujeta a derechos de propiedad como establece la constitución. Paula García, de la Asociación de Acequias de Nuevo México observó 24 que la capacidad de las asociaciones para proteger sus derechos sobre el agua estaba en juego en las deliberaciones en torno a esa ley de 2003.

En este sentido, uno de los problemas principales que afecta a los sistemas de riego por acequia que siguen funcionando en América Latina y el sudoeste de Estados Unidos es la tensión continua que existe entre los derechos contemporáneos de propiedad privada individual y su noción del derecho al agua, y los antiguos derechos de propiedad común encarnados en el modelo de control comunitario de las acequias.

Preguntas

  • ¿Debería el agua ser considerada propiedad común o propiedad privada?
  • ¿Cuál es la diferencia?
  • ¿Cómo pueden las alternativas locales encarar el tema de los derechos al agua inequitativos – ya sea entre usuarios individuales; o entre usuarios individuales, agencias gubernamentales y empresas?

Notas and Enlaces

Además de las referencias citadas, visitar: